Arabella no alcanzaba a recuperarse de la muerte de su madre, cuando
poco tiempo después pierde a su mejor amiga. Con ambos seres queridos
muertos y dos niños por criar, la ironía de la vida se impuso.
¿Qué tan difícil podría ser sacar adelante dos pequeños y sin un solo penique en la bolsa?
Ian estaba hastiado de que el detective, para el que trabaja, lo
enviara a investigar casos aburridos y sin una pizca de atractivo que lo
mantuviera en vilo, sin ningún incentivo.
Fue cuando se encontró a
una sucia y harapienta delincuente con mucho valor y poca estatura, que
le plantó cara en un callejón oscuro, demostrándole una valentía y un
coraje sorprendente, dejando una huella en él que no pudo olvidar.
La sociedad está en otra página, ya no utilizamos la cortesía, la apropiada etiqueta o el sentido común. Fue reemplazado por la egolatría, la rudeza y la estupidez
Moraleja, desde hace un tiempo que esta palabra me da vueltas y vueltas.
Cuando uno habla de los libros, en particular los de la literatura romántica, que tan en auge están en estos días, con sus temas y protagonistas. Donde la mezcla de realidad y ficción a veces parece no estar tan clara ni delimitada. Donde lo que se escribe y lo que proclama, son casi puntos opuestos. Donde el mensaje no es claro, al menos no para todo el público, en especial al más joven y susceptible, que bombardeado como está, de información y desinformación en todos los medios posibles, la literatura viene a reforzar ideas y conceptos, muchas veces erróneos.
Para comenzar me fui de mi fiel amiga Santa Wikipedia y allí encontré un par de definiciones que quiero compartir:
Moraleja: (del latín morālis) es una "lección o enseñanza que se deduce de un cuento, fábula, ejemplo, anécdota, etcétera". Se trata de una enseñanza que sirve de lección para el vivir humano y que aporta al conocimiento de lo que se considera moral, que generalmente se transmite mediante un relato histórico o una narración ficticia, y que evita los prejuicios y estereotipos que impiden su real comprensión, implicando que el mismo oyente, lector o espectador determine por sí mismo cuál es la enseñanza (o lección). El uso de personajes muy característicos sirve al propósito de la moraleja, ya que elimina la complejidad de las distintas situaciones, personalidades y cosas de la vida cotidiana, para aclarar aún más la verdadera enseñanza que se desea compartir. En toda la historia de la humanidad, la moraleja se ha transmitido mediante la literatura y usando la ficción no solamente para entretener, sino sobre todo para instruir, informar o mejorar moralmente a su público. Las moralejas han sido más obvias en la literatura de niños, y a veces se presentan de manera explícita, con la frase: "la moraleja de la historia es…". Estas técnicas explícitas por lo general ya no se usan ahora en la vida moderna, y por lo general sólo se incluyen con objetivos irónicos. Se utilizan más bien sus sinónimos (instrucción, consejo, mensaje, principio moral, máxima).
Moral: (del gen. latín mōris, ‘costumbre’, y de ahí mōrālis, ‘lo relativo a los usos y las costumbres’) es un conjunto de normas, creencias, valores y costumbres que dirigen o guían la conducta de las personas en la sociedad.
La moral permite distinguir qué acciones son correctas (buenas) y cuáles son incorrectas (malas). Otra perspectiva la define como el conocimiento de lo que el ser humano debe hacer o evitar para conservar la estabilidad social. Al conjunto de normas morales se le llama moralidad objetiva, porque estas normas existen como hechos sociales independientemente de que un sujeto quiera acatarlas o no. Las realidades sociológicas sugieren que las personas suelen actuar por inercia, costumbre, tradición irrazonada o la llamada «mentalidad de masa». Opuesto a esta postura de auto-justificación está la aceptación, por parte del individuo, de su responsabilidad.
Y aquí me detengo de tanta definición.
En otra entrada del blog (De ortografía y otras cuestiones) comenté sobre la idea que todo libro educa, aprendemos de ortografía, de gramática, de narración (o no, dependerá de su elección de lectura jaja); así como cuando tenemos actividad física, los músculos toman tonicidad y sacan provecho de los ejercicios, en el cerebro sucede algo muy similar. A partir de los veinte o treinta minutos de lectura en forma continua, el cerebro asimila lo que se está leyendo, ese conjunto de emociones, sensaciones, risas, llantos y enojos, se imprimen en el cerebro como experiencias propias.
Y es en ese momento donde entran en juego las moralejas, no solo la literatura infantil las tiene, todo libro trata sobre el bien y el mal, resalta valores que según los usos y las costumbres son los que se aplican.
Ahora viene cuando me dicen, "bueno Jull pero para lo que uno es bueno para otros es malo", seguro las definciones dependen de quién las aplica, para el ratón, un gato es un monstruo.
O la otra, "no todo es blanco o negro, en la vida hay mucho gris"
Hay mucho para filosofar sobre el tema y la verdad que no es lo mío, pero algo sí tengo muy claro, el absolutismo es algo malo, nos limita, nos deja sin opciones, pero hay algo que es mucho peor: el relativismo absoluto. El aceptar todo, como se presenta porque no vaya a ser que si se opina en contra de lo que sea, luego seamos los receptores de esas críticas. Y a no confundir opinar con juzgar, que muchas veces se toman por sinónimos y no lo son.
Creo firmemente que hay gris, para lo cual es necesaria la existencia del color blanco y del negro. No podemos dar válida una parte sin la otra.
Y es aquí a dónde quería llegar, todos tenemos un conjunto de valores y principios con los cuales ponderamos el mundo que nos rodea, llamémosla nuestra moral particular, y que es diferente para cada individuo por supuesto.
Al escribir historias de ficción, (sabemos que todas lo son excepto que sean biografías) de cualquier género, estamos dejando una marca en el otro, alguien nos va a leer, y va a vivir como propia esa historia, va a aprender de ella, va a obtener su propia moraleja. Incluso aunque no la escribamos al final del libro.
Cada autor escribe lo que quiere, nadie aquí dice qué está bien y qué está mal, pero la pregunta que es necesario hacerse al poner la palabra FIN es: ¿esta historia tiene una moraleja acorde a mis principios? ¿Es lo que quiero transmitir?
Si se lee en un libro de romance que una relación violenta y abusiva es válida, en nombre de un supuesto amor y una pila de traumas, ¿es ese el mensaje que se quiere dar?
Si alguno de los protagonistas infringe la ley y queda impune, y todos felices, ¿es correcto?
Y no se diga que uno quiere solo finales felices y rosas, nada tiene que ver la trama de la historia con los valores que representa ni la moraleja consecuente.
Una compañera de letras con la que compartí estas palabras me preguntó el por qué de la entrada, es por tantos motivos.
De un tiempo a esta parte parece que nada tiene mucho sentido, la sociedad se expresa hacia un lado y la literatura hacia el otro, por ejemplo y solo para citar uno y no extenderme demasiado, la violencia de género. No entiendo cómo se romantiza de alguna manera una situación semejante, me resulta incoherente con respecto a la lucha diaria de millones de personas alrededor del globo. Que el tema forme parte de la literatura está genial, que se lo justifique, y condone me parece atroz.
Y lo más llamativo es la popularidad de estas historias, algo no está bien.
Creo de verdad que va a ser muy poco el cambio de conciencia que se busca tenga la sociedad, si seguimos reforzando los valores equivocados.
Me despido con esta frase hermosa de John Lennon. Todos podemos dejar nuestro granito de arena para mejorar este mundo.
Hoy es el turno de hablar de mi #FanPage
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Vamos a tocar hoy un tema por demás sensible, sí señores de eso se trata: reseñas, opiniones e intenciones.
Empecemos por definir en palabras simples un par de conceptos que si bien el uso y la costumbre los pone como sinónimos, no lo son:
RESEÑAS LITERARIAS: las reseñas literarias suelen aparecer en revistas, publicaciones especializadas en literatura o suplementos culturales de los diversos diarios. Y es que están realizadas por periodistas-críticos expertos en la materia. Constan de una estructura determinada, se valoran las cuestiones técnicas del manuscrito en estudio, se brindan los datos bibliográficos y se concluye con la opinión del crítico. Una opinión que por supuesto es SUBJETIVA y que nunca debe tomarse como verdad absoluta, y eso que estamos haciendo referencia a gente apta para el trabajo.
OPINIÓN: del latín opinio, una opinión es un juicio que se forma sobre algo cuestionable. La opinión también es el concepto que se tiene respecto a algo o alguien.
Habiendo aclarado esto, cabe destacar que lo que usualmente se lee como reseñas en las plataformas como Amazon o Goodreads, o en diferentes Blogs que se dicen especializados en literatura, no son más que opiniones en extremo subjetivas. Y en una era donde todos pueden expresar su opinión, porque la libertad de expresión va primero que todo, esto puede a veces no ser tan positivo como se desearía. ¿Por qué? Porque muchas veces estas "opiniones" se dejan sin importar si se hacen con seriedad y fundamentos, o solo con la intención de molestar y confundir tanto a autores como lectores.
Una opinión negativa, con intención poco favorable al autor o que denota una marcada incapacidad lectora, dice mucho de quien la suscribe, aunque la intención sea menoscabar al autor y su obra.
Una pregunta frecuente que muchos autores nos hacemos: ¿hay derecho a destrozar una obra solo porque el lector no la comprendió?
¿Verdad que no? ¿Verdad que no es justo ni para el autor ni para el lector futuro?
Ni hablar cuando en lugar de dejar la famosa opinión, se deja un mini resumen de la obra, y con ¡¡Spoilers!! ¡¡Madre de dragones las cosas que se leen por ahí!!
Y la pregunta del millón es: cuando se deja una opinión nefasta en medio de varias muy buenas, ¿cuál es la intención? ¿Bajar el promedio? ¿Hundir al autor para que sobresalga otro de su preferencia? ¿Quedar ante los ojos ajenos como un crítico serio?
Y todas estas cuestiones sin profundizar mucho en la gente que se deja llevar por lo que dicen otros, tomando esas verdades como propias y absolutas, sin tomarse el tiempo necesario para formar una opinión propia. (Este punto en particular es el que más preocupa, dejar en manos de otros las decisiones, cualesquiera sean, es peligroso para la sociedad).
Sobre el final de este post, es necesario hacer una salvedad: a nadie, repito a nadie le gustan las malas críticas. En el mejor de los casos se toma lo constructivo, si es que lo hay, y con la mayor gracia posible se sigue adelante. Porque en este camino, que es muy largo, hay mucho por aprender.
No todo es ENVIDIA, ni LA GENTE ES MALA, a veces la obra no gusta, a veces la obra tiene errores (pueden leer aquí el post "De ortografía y otras cuestiones"), a veces la obra es mala aunque un montón de groupies fanatizadas juren que es oro líquido. A veces el EGO impide ver la realidad.
La comunicación autor-lector hace unos años era una quimera, un sueño. En una era donde estamos hiperconectados, donde decir lo que se piensa sin filtros es la orden del día, donde el respeto es depende para quién, donde el amiguismo se confunde con lealtad, es muy dificil ser escritor. Y aquella ansiada comunicación deja de ser un sueño, para convertirse a veces en una "pesadilla en las redes sociales".
Creemos, y por suerte somos muchos, que la única manera de resolver estos conflictos es desde la actitud personal. Mirando no solo qué se dice, sino cómo se dice, tratando siempre de dejar un mensaje claro y sobre todo bien intencionado.
Vamos a cerrar con esta frase que nos parece preciosa:
"Usa palabras amables y actitudes cordiales. El mundo está necesitando de mucho amor"
Hoy es el turno de hablar de Instagram...
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Los espero por allí
Esta entrada ha estado en mi
cabeza y en conversaciones entre amigas por mucho tiempo. Y es que llega un
punto que uno se pregunta: ¿hasta cuándo?
Todos sabemos qué tan vapuleado
está nuestro amado género romántico. Desprestigiado desde siempre por los otros
géneros que se creen más serios, enfocado principalmente “para mujeres”, como si el
romance no fuera cosa de todos, de la vida misma.
Contra esas posturas,
anacrónicas, patriarcales y machistas, (y en este punto incluyo tanto hombres
como mujeres), la novela romántica y/o erótica ha tenido una lucha tan
incansable como desigual.
Voy a aclarar desde estos
primeros párrafos, y para evitar malos
entendidos, que no se trata del gusto, de si es el horror más absoluto o la
próxima novela en ganar un Nobel de Literatura, voy a hablar del cómo
escribimos, de las formas antes que del fondo.
Estando en este mundo del género
romántico, uno lee de todo un poco, “variadito como en botica” y es ahí donde
se ven las diferencias.
Que no se trata de que el autor
sea autopublicado o que tenga una editorial que lo respalde de alguna manera,
hoy en día esa característica no hace a la diferencia. Y hablo de mi experiencia
personal de lectura.
Libros de editorial donde los
errores se notan de lejos que fueron corregidos con la función “reemplazar con” del
Word. Que si bien es útil, y mucho, sabemos que corrige todo sin discriminación
alguna, y que hay que releer para ver que esté todo bien corregido. La persona
que está acostumbrada a leer, nota una cadencia en los errores, diferenciando cuáles
son propios del autor y cuáles producto de una mala corrección.
Libros de autores autopublicados,
donde claramente así como se terminó de escribir, sin ninguna leída posterior, se publica. Y
uno queda con las retinas sangrantes ante tal masacre del idioma.
¿Qué todos tenemos errores? Pues claro,
nadie es perfecto. Pero una cosa es tener veinte errores por libro y otra muy
distinta, veinte errores por capítulo. Definitivamente, algo no está bien si
estamos en el segundo caso.
Escribir una poesía, un relato,
una novela, lo que sea, es un acto íntimo; uno que conlleva muchas horas de
trabajo, tanto mecánico como tipear miles y miles de palabras, como interno: el autor muchas veces se ve empujado a situaciones emocionalmente
desgastantes. Y por supuesto, muchas ganas de sentarse a leer una y mil veces
lo mismo, para corregir una y otra vez, no parece divertido, bueno sepan
ustedes que pocas veces lo es.
Pero siempre es necesario.
Ahora es el momento que me dicen:
¡Ay pero no todos son filólogos o estudiaron literatura! O el famoso: ¡Escribimos
porque nos brota del corazón!
Y toda una serie de
justificativos, que a mi entender no justifican otra cosa que no sea la pereza.
Sí han leído bien: “La Pereza”,
ama y señora de muchos de nuestros males, tanto en el mundo real como en el
literario.
Toda persona que escribe ha ido a
la escuela, donde en mayor o menor medida nos han enseñado las reglas de la
gramática y de la ortografía, y aunque parecen ser nociones básicas, es como si
se las hubiera tragado un agujero negro.
Para estos casos, la gente de
Microsoft ha puesto una herramienta muy útil en su programa Word, el
autocorrector, que si el documento está bien configurado, obra maravillas:
quienes lo han visto en acción juran que corrige palabras y frases a medida se
van escribiendo. (Para saber cómo configurar el Word se puede buscar un
tutorial en YouTube ¡hay miles!).
Toda persona que escribe tiene a
mano un computador, teléfono celular, iPad o lo que sea que utilice para publicar
su libro. ¿Entonces qué tienen estas personas? Acceso a Internet.
¿Y qué nos da Internet? Acceso al
conocimiento. Que el uso de Google no se
limite a buscar fotos de buenorros para las promos del famoso libro en
cuestión.
¡¡ñami ñami!! 😋
San Google y Santa Wikipedia, son
fuentes inagotables de información. Usémoslas para salvar el idioma y algunas
retinas. Por favor. ¡Gracias!
Cuando veo un libro sin
justificar, con los diálogos mal hechos, con malísima puntuación, me da migraña.
Alguno podría decir: “vamos que
es mi primer libro” a lo que yo respondería: “¿y nunca viste uno? Digo, como
para copiar más o menos cómo queda terminado”.
Señores, el no saber NUNCA es una
excusa, pero siempre es un desafío.
Independientemente de cuál seal
motivo que nos impulsa a escribir, es un trabajo, por lo tanto tiene que estar
bien hecho. Si no ¿Qué dice del autor? Y en su conjunto, ¿Qué dice del género?
Pongamos esta analogía:
Contratamos un constructor para que nos haga la casa de nuestros sueños, es muy
moderna, hermosa, hecha con los mejores materiales, pero miramos hacia arriba y
resulta que no tiene techo. Es que al señor no se le dan bien las tejas ni hacer los techos,
entonces pues lo deja así, total si no miramos mucho se ve linda y todo.
Un libro sin corregir es lo
mismo, está incompleto. Poco importa qué tan atrapante sea la historia, no está
bien. Y repito, para gustos los sabores.
Estamos hablando aquí de las
cuestiones técnicas del libro. Recordemos
que un libro siempre educa, incluso cuando no es un texto escolar.
Al leer asimilamos tanto
situaciones emocionales, por eso se dice que cuando leemos más de veinte
minutos seguidos, nuestro cerebro procesa lo leído como vivido. Como así también
las cuestiones gramaticales: aprendemos vocabulario, distintas narrativas, diferentes
métodos de expresión; que en el caso del escritor además, enriquecen su trabajo
posterior.
Por todo lo mencionado
anteriormente, creo que es muy importante tomarnos el tiempo necesario para
corregir nuestros escritos: como toda obra propia lleva consigo un pedacito de
nuestro ser, y me pregunto: ¿Qué es lo que queremos mostrar al mundo?
Entregar al lector un libro
pobremente corregido, con faltas ortográficas y gramaticales groseras (alguna
se puede escapar ya lo sabemos, pero hay que hacer el esfuerzo. Vale la pena),
es como postularnos a un empleo, llegar tarde a la cita, entregar un C.V. lleno
de manchas de salsa de tomate y chocolate y pretender que nos contraten porque
somos muy inteligentes.
Todo lo bueno que uno sepa y sea,
queda opacado por el desastre que nos precede.
Aplicando esto mismo a las
historias, por más atrapante y emotiva que pueda ser, los horrores que vemos
que pululan por ahí, no solo se cargan a su autor sino también al género.
Dicho todo esto, me despido hasta
la próxima entrada.
Goodreads es una plataforma amigable para el autor, hasta cierto punto y teniendo mucha paciencia, ya que Amazon la hizo parte de su grupo nuestros libros se suben solos, como si de arte de magia se tratara.
Ahora bien, si existe algo complicado en el mundo de las reseñas, es el hecho de subirlas a Goodreads, nuestra plataforma amiga.
Y es que por más buena voluntad que el lector ponga de sí mismo, muchas veces, esas preciadas estrellitas, quedan escondidas entre comentarios de otros lectores, preguntas (que luego uno no encuentra ni con microscopio), o mismo en el perfil del lector 😱
Por esas razones, esta entrada trata de Cómo subir reseñas aGoodreadssin morir en el intento en tan solo cuatro pasos:
PASO 1
Damos por sentado que se tiene una cuenta en Goodreads, (si no la tienen es muy fácil y sin costo alguno), entonces en el buscador se escribe el título del libro a reseñar...
PASO 2
Con el cursor se marcan las estrellitas y se deja allí un instante, aparecerá un cartel que invita a escribir una reseña (WRITE A REVIEW) y damos clic...
PASO 3
Luego aparecerá la pantalla como la que se muestra a continuación, donde pueden escribir su reseña/opinión (sin hacer spoilers sería lo más apropiado 😉)
PASO 4
Al finalizar de escribir, vamos al botón de guardar (SAVE) y automáticamente la reseña queda publicada.
Entonces ahora es el momento de festejar la victoria!!
Una de las cosas más emocionantes que tiene el mundo literario, y de las que más disfruto, es el compartir las #LecturasConjuntas. En estos tres años que han pasado desde la publicación de mi primera novela Damasco, he organizado cuatro, y a cuál más emocionante.
Así que hoy vamos a hablar un poquito sobre ellas y conocer la trastienda de estos eventos.
De la organización de las #LecturasConjuntas
* Como en general el evento cierra con la entrega de una reseña, ya sea en Amazon o Goodreads, habrá quien lo hace para obtener de manera más o menos cierta un número que suele oscilar entre seis y doce reseñas, y quizás ganar visibilidad gracias a ello.
* Algunas #LecturasConjuntas se organizan bajo el concepto que el lector compra el libro, y participa del evento. Nada mal, señores, nada mal! Pensando que en ese caso no hay un cupo limitado ... Es un enfoque interesante ;)
*Otras en sus premisas piden compartir portadas, posts, el mismo evento, etiquetar al autor, a una determinada cantidad de amigas, y con todo ello generar más visibilidad.
* Son una herramienta de promoción a la hora de publicar un libro, teniendo de ese modo y de manera rápida, reseñas, a veces ventas, otras, páginas leídas si las lectoras acceden desde KindleUnlimited.
* Si las participantes son Bloggers, incluso la visibilidad del libro en cuestión aumenta debido a los seguidores del blog.
* Y las más importantes de las razones para hacer una #LecturaConjunta (al menos para mí 😍) es el ida y vuelta con los lectores).
Quizás haya detalles, sentimientos, frases que no pueden compartirse de manera inmediata en el evento para no crear spoilers, pero que se comuniquen por privado para contarme y compartir sus sentimientos, quizás a horas locas en la noche, porque no pueden no decirlo, eso: no tiene precio (los libros se compran con MasterCard, muchas gracias).
Que te sorprendan con placas armadas con frases de tu libro, imágenes buscadas por ellas mismas, que se tomen ese ratito de sus vidas para crear algo tan bello y obsequiarlo, es de lo más emocionante que un autor puede recibir.
De mis propias experiencias
Cuando en el Club de Lectura Todo Tiene Romance se armó la primera #LecturaConjunta de Damasco, cómo sería el nivel de energía, entusiasmo que recibí, ideas, impresiones, fue tan abrumador e inspirador, que en esa semana fue cuando surgió la necesidad de hacer los tres libros que continuan la serie -o saga lo que sea, nunca me va a quedar clara la diferencia- de Damasco (no se asusten, son todos autoconclusivos: Granada -working progress-, Persia y Macedonia) y es que antes no tenía idea de continuar escribiendo sobre ellos. Pero, esas lectoras, en ese momento, alborotaron a mis musas, y me dejaron vibrando de emoción por días.
Luego vino la #LecturaConjunta por el lanzamiento de Macchiato, en esa oportunidad, fue con la participación de Bloggers, la tercera fue en un grupo y por último, la que está teniendo curso esta semana y que ha desbordado todas mis expectativas.
Pero, no todo es de color de rosa. Y como cada Yin tiene su Yan, cuál es la parte "fea" de las #LecturasConjuntas?
La falta de compromiso, tengo la enorme fortuna, que de esos casos he tenido muy-muy pocos.
No se trata de recibir una reseña más o una menos, ni siquiera del obsequio del libro.
Se trata de cumplir las reglas, sí sí, ya sé, a todos nos gusta romperlas o al menos doblarlas un poco, incluso en algunos contextos puede ser muy divertido 😋😋, pero en este caso es diferente.
Participar de una lectura conjunta es más que entregar la reseña en tiempo y forma, es participar en el evento, compartir con el autor y los compañeros lectores la experiencia, las risas, los juegos, las opiniones. Es respetar los tiempos del otro, es ceder el espacio si no se puede cumplir para que otro que sí puede y quiere, lo haga.
Cuando los libros se obsequian es cuando más duele, porque otro lector pierde la oportunidad. Y el autor, que organiza, está pendiente, se estresa, se angustia y ríe con ellos, también. Y además ponerse en el papel de reina malvada del oeste, recordando fechas, invitando a participar una y otra vez, es todo menos agradable (pero vamos, que no se hace por gusto, sino para que no le vean la cara a uno 😲😲😲)
Por supuesto las cosas buenas SIEMPRE-SIEMPRE superan con creces a las malas, todo hay que decirlo y es por eso que soy súper fan de las #LecturasConjuntas.
La próxima que organice ya va a ser para la publicación de Granada😍
Aquí estoy llena de nervios, a la espera de la publicación de Macchiato. Para que el tiempo se nos pase más rápido, voy a compartirles la música de esta novela.
Para mí la música es casi el alma de la novela, ¡refleja y dice tanto!
Ustedes saben a estas alturas que soy fan indiscutida de Boyce Avenue, de hecho en la trama del libro hay una banda que forma parte de la vida de Max, y que obra maravillas en Ethan (jaja) que se llama Wild Elves que interpretan sobre todo covers y están desarrollando agunos temas propios (hey como BA <3 ) y es mi sencillo homenaje a los hermanos Manzano.
Este tema es muy importante en la vida de Ethan, ya van a leer el porqué...
Un momento muy especial para Ethan y Max, está ambientado con esta hermosa canción de Lady Antebellum, Just a Kiss...
Para cerrar este despliegue de amor por BA, la canción de casi el final de Macchiato...
Y como regalo de despedida les dejo el Playlist de Macchiato para que los acompañe en su lectura...
Claire Jennings, vive en Londres, es chef y su vida
transcurre entre libros y sartenes, tiene amigos y familia que la aman y nada
podría ir mejor.
Logan Reynolds estudia en Yale, y vive con su mejor
amigo Jason Jennings, quien le prohibió terminantemente acercarse a su hermana.
Una fiesta sorpresa y dos personas que no debían
conocerse, pondrán a prueba la más vieja de las reglas entre amigos.
New
Haven
Logan
Reynolds comparte departamento con Jason Jennings desde que se conocieron en el
campus de Yale, el primer día de inscripción a sus doctorados: Jason en derecho
siguiendo la herencia familiar y Logan en Investigación de Ciencias Médicas. Sus
horarios eran bastante incompatibles con lo cual compartían gastos, pero no
espacios. El tiempo, algunos amigos en común y las experiencias vividas
hicieron que ese lazo fuera creciendo con el tiempo, queriéndose como si fuesen
hermanos.
Logan
tiene una familia enorme con cuatro hermanas más pequeñas que son su perdición
al mismo tiempo que su dolor de cabeza. Por eso le resultó tan fácil congeniar
con Jason, necesitaba con urgencia de un hermano, aunque fuera del alma y no de
sangre, que vivió toda su vida con su mamá como hijo único, hasta unos quince
años atrás, cuando su padre resurgió de entre las sombras queriendo formar
parte de su vida, con una hermana menor incluida.
El día
que se conocieron, Claire y Jason sintieron en carne propia lo que es el
llamado de la sangre. La adoración mutua fue instantánea. El sentido de
protección que esa mocosa de diez años de ojos enormes y rulos color chocolate despertó
en él fue increíble, así como el amor y la admiración que Claire sintió por su
hermano. Sus mamás vivían en diferentes estados, pero eso jamás impidió que la
relación de hermanos fuera como cualquier otra, bueno, quizás un poco más de
mails o charlas por Skype.
La fecha
del último examen de Jason estaba cerca y Logan quería hacer una fiesta
sorpresa para su amigo. Con un muy pequeño detalle digno de mencionar, que la
fiesta no sería tal si la hermana del homenajeado no formaba parte.
A pesar
de que la regla de oro entre amigos que dicta que las hermanas son intocables,
y entre ellos estaba vigente, Jason jamás había querido presentarlos. Tres años
llevaban compartiendo departamento y nunca la conoció. La situación pasó de ser
un juego a un abierto desafío, y gracias a la divina providencia, la balanza se
inclinaría hacia su lado en cuestión de días. Logan casi podía saborear la
victoria.
Lo único
que sabía de ella era su nombre y que era castaña y que tenía pecas. Y con eso
tendría que alcanzar.
Ese
domingo por la tarde luego de correr sus diez kilómetros diarios y una merecida
ducha, se calzo unos jeans gastados
con un par de rotos a la altura de las rodillas, una remera negra y se recostó
en su cama con la laptop sobre sus piernas para comenzar la "búsqueda de
la hermana escondida" como había bautizado a esta primera etapa para la
fiesta de su amigo. Hombre organizado como pocos, al punto extremo que Jason se
burlaba llamándolo freaky cada vez
que podía.
Primero
buscó en todos los mails que tenía de Jason en su bandeja de entrada, alguno de
esos reenviados con cosas graciosas seguro tenía la dirección de mail de
Claire, si es que usaba su verdadero nombre para tal fin.
Dudó unos
instantes, podía ser una amiga, incluso una amiga colorida de Jason y le
contaría su plan de inmediato. Y todavía no quería que se enterara. Mientras
más pudiera extenderse en el tiempo, mayor sería la sorpresa y sobre todo el
dulce sabor de su victoria.
Con los
pocos datos que tenía decidió que era sino la única, sería una de las pocas
posibilidades para contactarla.
Dejó su
laptop sobre la cama y fue a por una botella de agua, mientras armaba
mentalmente el mail que le enviaría a la supuesta Claire.
Caminó
descalzo por el piso de madera entarugada hasta la cocina. Dio una vuelta a la
barra de desayuno, y tomó la botella de agua del refrigerador. De camino a su
cama ya casi se la había terminado. La dejó sobre la mesa de noche y de recostó
sobre su el cobertor otra vez, mientras se acomodaba los almohadones en se
espalda.
Él
adoraba los misterios y jamás perdía un desafío, tarde o temprano siempre
ganaba. Y esa mujer era un misterio que esperaba develar muy, muy pronto.
Disculpa
la intrusión, espero seas Claire la hermana de Jason. De ser así te dejo aquí mi
celular para poder comunicarnos (0351)555-1568
Estoy
planificando una fiesta sorpresa para la graduación de Jason y me gustaría
contar con tu presencia y ajustar detalles.
Saludos
cordiales,
Logan
Bueno,
con un poco de suerte quizás pronto recibiera la respuesta. Si no fuera así
estaría en grandes problemas.
&&&
Londres
El
paisaje londinense siempre la había enamorado, era todo tan romántico, tantos
grandes escritores habían nacido en esas islas a lo largo del tiempo. Paseaba
por las cercanías del Palacio de Buckingham y su mente soñadora imaginaba mil y
una historias de princesas, amor y traición. El don de la escritura no se le
daba, pero soñar sí. Seguro producto de sus noches enteras dedicadas a devorar
cuanto libro cayera en sus manos. Esa tarde estaba de paseo sola, su mejor amiga en el mundo
estaba visitando a su familia en Belsfat.
Pronto
viajaría a New York, a ver a su madre y seguro se reuniría con Jason. Tan
ocupado estaba con sus exámenes finales, que ya llevaban seis meses sin verse.
Se tomaría un par de semanas libres en su trabajo y pasaría una temporada con
su familia. Jean Pierre, no estaría contento con que dejara su cocina por
tantos días, pero si fuera por él, que amaba tanto su trabajo no podría viajar
ni descansar.
Claire
había estudiado Houte Cousine en
París, con el mismísimo hermano de Jean Pierre, conocía a la familia Deaucoult
desde hacía años, gracias a su madre y sus conexiones, y eso le había
facilitado estudiar para chef, con el mejor.
Y vaya
que era buena alumna, no había superado al maestro, pero era cuestión de
tiempo, o al menos era lo que siempre le decía Jean Paul.
Tenía que
volver el próximo verano a París, aprender patisserie,
era su siguiente proyecto.
En una de
las vueltas del sendero del parque encontró el rincón exacto para descansar
unos momentos y leer los últimos capítulos de su libro, “Damasco” de Jull
Dawson.
Sacó de
su mochila la manta liviana que llevaba para sentarse en el pasto, sonrió al
extenderla sobre el césped, su madre se la había regalado y la amaba, acomodó
su latteMacchiato de manera que no se volcara, se sentó como indio con el libro
en mano y estaba a punto de comenzar su lectura cuando el sonido de un mail
entrante la interrumpió.
Sacudió
la cabeza en negación, si fuera un Whatsapp
o una llamada, reconocería de quién se trataba por el sonido de la
notificación, cada una de las personas importantes en su vida tenía la suya.
¿Pero un mail? Nada que no pudiese esperar. El sol cambió de lugar en el cielo,
cambiando los colores del día, marcando el final del libro y de un domingo de
merecido descanso. Ya era hora de volver a casa y prepararse para la semana que
en pocas horas comenzaba.
Fue
caminando las cuadras que separaban su departamento del parque, la tarde estaba
fresca y el rocío comenzaba a descender.
Dejó la
mochila con sus pertenencias sobre uno de los bancos de la cocina, sacó la
manta y la llevó hasta la canasta con la ropa para llevar a la lavandería. Se
preparó un té y encendió la computadora.
Una
rápida pasada por las redes sociales, nada muy novedoso. Un par de comentarios
y de likes más tarde, recordó el mail que le llegó por la tarde y abrió su
casilla.
Frunció
la nariz y ladeó la cabeza como solía hacer cuando algo la intrigaba o le daba
curiosidad.
Logan le
había enviado un mail.
Estaba al
tanto de las reglas entre ellos, no estaba muy de acuerdo, pero qué podía
hacer. No era su amigo, estaba lejos, y por las referencias de Jason, lo mejor
era no conocerlo. Si su hermano exageraba para mantenerla alejada, no lo sabía,
pero tampoco se había interesado en averiguar tampoco, a su modo de ver no
tenía sentido en lo absoluto.
Pero las
circunstancias habían cambiado. La graduación de su hermano estaba a la vuelta
de la esquina y qué mejor que celebrarlo. Seguro que Jason se alegraría de
verla y ella lo extrañaba mucho.
Dio un
largo suspiro sin saber mucho por qué, y se dispuso a responder.
Hola Logan,
me encanta la idea de darle una fiesta sorpresa a Jason. Por supuesto no diré
nada y puedes contar conmigo para lo que necesites. Estoy por viajar a New York
para ir a la ceremonia de graduación pero puedo no decirle ;)
Te agrego
al wpps así estamos comunicados.
Muchas
gracias por todo.
Claire J
Repasó lo
escrito varias veces y luego dio Enviar. Tomó
su celular y lo agregó a su lista de contactos. Escribió un mensaje muy breve
para que supiera que era ella, dejó el teléfono sobre la cama y se desvistió
para ir a la ducha sin despegar los ojos de la pantalla.
¿Qué le
pasaba? Ni que fuera a responderle de inmediato.
&&&
New
Haven
Llevaba
dando vueltas toda la tarde. Él era una persona muy organizada y metódica que
jamás perdía la calma por nada. Y mucho menos por nadie.
¿Cómo era
posible que desde que envió el mail estuviera con ese grado de ansiedad?
Había
revisado Facebook, Twitter e Instagram, cientos de Claires, pero ninguna con
más probabilidades que otra.
Había mirado
la pantalla de su laptop cada diez minutos y eso era inaudito, por decir lo
menos, con la única salvedad que no lo podía evitar. Muy en su interior quería
convencerse que se trataba de la emoción por la pronta felicidad de su amigo,
aunque si tuviera que ser honesto consigo mismo, algo le decía que no era eso,
o al menos no solo eso.
Había
fantaseado con conocer a Claire durante años, y sabía que sus expectativas
estaban por las nubes, así como las restricciones por ser la hermana de quien
era, y vuelta a empezar, estaba en un maldito círculo vicioso.
El timbre
de la puerta sonó y supo que había llegado su pizza. Cerró la laptop y se la
llevó consigo. La dejó sobre la mesa de centro mientras despachaba al chico del
delivery y volvía al sillón con la
cena, las servilletas y la cerveza en la otra mano.
Apoyó
todo en la mesa y se desparramó con su más de un metro noventa a cenar y ver
alguna película. Cambiaba los canales uno tras otro aburrido de la programación
mientras masticaba, cuando el sonido de un mail entrante lo hizo atragantarse
con su bocado a medio masticar. Se limpió las manos y bebió un largo trago de
su helada cerveza, incorporándose en el sillón, con las piernas abiertas y la
cabeza hacia adelante. Estaba comportándose como un puto quinceañero y no lo
podía evitar.
Dio clic
y leyó el mail. Una sonrisa satisfecha se dibujó en su cara, estiró los brazos
por sobre su cabeza y cruzó las manos en su nuca. Releyó el mail y su sonrisa
se amplió.
El
teléfono vibró en el bolsillo de su pantalón y se apresuró a sacarlo.
Un
contacto nuevo.
“Hola
J, soy Claire.”
La
suerte, el destino o los putos planetas definitivamente no estaban de su lado.
La foto de perfil era una imagen de la torre Eiffel. Muy linda, por cierto,
¡pero ya la conocía!
Ella se
había desconectado unos minutos antes y le tomó toda su voluntad no seguir la
conversación.
Respondió
un escueto “ok” y se obligó a cerrar el teléfono antes de hacer el papel
ridículo por el que iba de camino a paso redoblado.
Habló con
Jason, que estaba en casa de una amiga colorida ese fin de semana, con otros
compañeros de clase para coordinar algunos trabajos que debían presentar esa
semana y al terminar su mente volvió a su nuevo contacto.
Pasó la
semana, ya se acercaba la fecha de la fiesta y seguía sin tener noticias de
Claire.
El sábado
ya caminaba por las paredes…Jason no paraba de gastarle bromas mientras jugaban
a Halo 5 y no lograba concentrarse en lo absoluto. Su teléfono vibró con una
llamada entrante.
Vio la
pantalla y todo ruido a su alrededor desapareció. Respiró hondo y atendió la
llamada.
—Hola
—dijo con una sonrisa en los labios.
—Hola
Logan.
Jason le
hacía señas y decía cosas, no entendía qué, solo veía sus labios moverse y nada
más y tener a su hermana del otro lado de la línea no estaba colaborando para
nada.
—¿Me
disculpas un segundo? —dijo al teléfono y mirando a Jason agregó—. Salgo un
minuto.
Jason
seguía gastándole muecas mientras se calzaba su cazadora de cuero y salía del
edificio en busca de la privacidad necesaria.
—Hola
Claire, ya podemos hablar
—¿Mi
hermano estaba cerca? —preguntó risueña
—Demasiado
—respondió sonriendo. La escuchó reir y le pareció el sonido más hermoso de
todo el bendito planeta. Algo muy dentro suyo se agitó y no supo qué nombre
ponerle.
—Perdona
que te llamé sin coordinar antes…
—No pasa
nada —dijo tratando de quitarle importancia al asunto, al fin y al cabo, había
esperado ese llamado por días.
—Pude organizar
en mi trabajo y salí casi a las corridas de Londres.
—¿Ya
estás aquí?
—Sí,
llegué el jueves. Estoy en New York con mi madre.
—Genial.
No sé cómo decirlo ni cómo vas a tomarlo, pero creo que sería una buena idea
vernos antes de la fiesta ¿Tú que dices?
El
cerebro de Logan iba a hacer cortocicuito en cuestión de segundos tanto si ella
decía que sí como si decía que no.
Nunca
antes se había sentido así, y no lo podía hablar con su mejor amigo por obvias
razones. Si Jason supiera lo que él ya había contactado a Claire de alguna
manera no se lo iba a tomar a bien, el único aliciente era que el motivo fuera
su fiesta y graduación. No tenía sentido que después de tanto tiempo no se
conocieran, si la amistad de ellos iba para largo, por descartado en algún
momento coincidirían. Armaba estas especulaciones en su cabeza cada noche y
todavía no sabía si eran para convencer a Jason que no lo hacía con mala
intención o para convencerse él mismo.
—Creo que
es una buena idea, aunque no estamos tan cerca… —Claire comenzó a sacar cuenta
de horas y kilómetros. Poco probable que Logan quisiera viajar tanto.
—No es
tan lejos tampoco, y un cambio de aires tampoco me viene mal. ¿Cuándo puedes?
¿Mañana? —se golpeó la frente con la mano libre y después corrió la misma mano
por su pelo, anclándola en su nuca. Eres
un idiota, pareces desesperado, se recriminaba en su interior.
—O-key…
—tartamudeó Claire. Eso sí que no lo esperaba.
—Si no
puedes…
—No, no
es eso, estaba pensando dónde encontrarnos.
—Escucho
propuestas —se sentó en unos de los bancos de la plaza que estaba a cuatro
cuadras de su departamento.
La voz cantarina
de Claire lo tenía hechizado. Era alegre, casi musical, se le notaba que era
una mujer feliz. Y él quería escuchar esa voz todos los días de su vida.
El camino
de sus pensamientos lo trajo de un golpe a la realidad ¿Qué carajos estaba
pensando? Las cosas no podrían ir por ese rumbo. No. De ninguna manera.
¿Verdad?
—Hay una
pastelería que inauguraron hace poco, tiene muy buenas críticas y quería
conocerla. Es “Maman” en la 239 Centre St.
—¿A unos
metros de Broome?
—¡Sí!
—dijo entusiasmada.
—Sé dónde
está ¿nos vemos ahí a las 3PM? —Logan casi podía verla dando saltos al otro
lado de la línea. Y solo con eso, él fue más feliz.
&&&
New
York
Logan se
levantó muy temprano ese domingo, no había podido dormir casi en toda la noche.
Desayunó muy ligero, y salió a correr como todos los días, necesitaba quemar
esa energía extra con la que se levantaba cada mañana, y eso siempre le
mejoraba el humor.
Al volver
se dio una ducha larga y relajante, sentía su cuerpo vibrar, no de mal modo,
pero igual lo desconcertaba.
Un
pantalón de jean azul oscuro, zapatos acordonados color tostado, una camisa
celeste con rayas muy finas y un par de botones abiertos y una chaqueta
americana azul marino completaron su elección de vestuario.
Armó su
mochila con un cambio de ropa por las dudas algo pasara, y fue a la cocina por
un par de sándwiches y una botella de agua, comió en la barra mientras hablaba
con su madre por teléfono como cada domingo.
A las
11.30 subió a su Volvo C30 color gris perla y puso rumbo a la I95.
Dos horas
y ochenta millas lo separaban de descubrir el misterio que era en su vida
Claire Jennings.
Logan era
un hombre muy puntual, respetuoso en extremo de su tiempo y del de los demás,
pero de todos modos llegar treinta minutos antes era una exageración ante los
ojos de cualquiera.
Por
supuesto la excusa del día era la poca o mucha congestión de tráfico que podría
haber encontrado en la autopista de camino a New York.
Acomodó
mil veces la servilleta sobre la mesa, chequeó otras mil el teléfono. Le
molestaba hasta el cuello de la camisa y eso que era su favorita.
Con cada
persona que ingresaba al local, el tiempo parecía alargarse y su paciencia
encogerse.
Treinta
minutos que parecieron treinta horas llegaron a su fin.
La
campanilla de la puerta sonó sacándolo de su burbuja de autocompasión y
recriminación.
Nunca la
había visto pero supo que era ella. Tenía que serlo.
Su
cabello color chocolate suelto en ondas que caían sobre sus hombros, esos ojos
del color de las avellanas luminosos como el sol y su piel de blanca porcelana
lo dejaron sin habla.
Todo
pasaba en cámara lenta para Logan. Todo, menos el rugir de la sangre en sus
venas que corría desbocada y calentaba todo su cuerpo en cuestión de
milisegundos.
La veía
avanzar con paso seguro sobre unas botas de caña alta negras, con su jean
también negro y un sweater blanco suelto que se movía al compás de su cadera
llevándolo por caminos que no debería. Llevaba un bolso enorme negro en su
brazo y un abrigo rojo.
Tenía
pocos segundos para sacudirse toda su alteración del cuerpo y comportarse como
un adulto responsable.
Mientras
él se levantaba para saludarla, ella avanzaba con una sonrisa que fue formándose
de manera lenta con cada paso. Y todo el lugar pareció más luminoso.
Quedaron
frente a frente, contemplándose por primera vez y con la misma intensidad que
si fuera la última.
Logan
extendió la mano para saludarla, y su mundo dio una vuelta completa para el
otro lado, cuando sintió la piel de Claire en la suya, su tibieza y su
suavidad.
—Buenas
tardes Logan —dijo extendiendo la sonrisa.
—Encantado
de conocerte Claire —respondió tragando la bola de nervios que tenía anudada en
la garganta.
Y vaya si
decía la verdad, estaba encantado de conocerla, sometido al embrujo de su
mirada.
Claire
torció la cabeza hacia un lado, justo como solía hacer Jason y fue como si un
baldazo de agua fría cayera sobre su cabeza, llevándolo a la terrible realidad
que no podía sentir lo que sentía por ella.
Tomaron
asiento uno frente a otro en una de esas mesas redondas al lado de la vidriera.
El día era precioso, la gente iba y venía por la acera y el sol asomaba tímido
entre medio de los edificios de la espectacular manzana.
La
camarera se acercó con los pedidos. Él pidió café con crema y ella un macchiato
caramel, y ambos eligieron el mismo muffin: chocolate con chispas de arándano.
Claire
estaba sorprendida por el hombre que tenía enfrente. Su hermano siempre lo
había tildado de muy ordenado, casi demasiado para el pobre Jason, bastante
superficial con las mujeres, es decir un Casanova a toda regla, y bueno en ese
aspecto no había duda alguna, el hombre era impresionante, con su altura, su
cuerpo que se notaba trabajado sin llegar al exceso, su cabello castaño claro y
los ojos celeste cielo y esa sonrisa demoledora, de seguro que hacían fila para
estar con él. Sin embargo, sus modos eran pausados, todo el tiempo la miraba a
los ojos, y estaba atento a todas y cada una de sus palabras, como si nada más
en el mundo fuera importante. En un solo momento su celular vibró sobre la mesa
y él, sin siquiera mirar quién era, lo apagó y lo guardó en su saco.
Eso podía
ser una de dos cosas: estaba con sus cinco sentidos en ese pequeña y coqueta
pastelería con ella, o recibía llamadas todo el tiempo y las dejaba pasar como
si tal cosa.
¿Qué
diablos? Pensó Claire cuando su línea de sus pensamientos, derrapó hacia el
lado de los celos de manera absolutamente injustificada ¿no?
Contuvo
un profundo suspiro apenas a tiempo de que se escapara de sus labios, cuando lo
vio girar hacia un costado, en busca de la camarera para repetir la orden de la
mesa. Era encantador a falta de otra palabra que lo describiera. Tan masculino,
y seguro de sí mismo, sin llegar a ser avasallante.
Como no
dejara de mirarlo de esa manera iba a estar en serios problemas.
—Bueno,
entonces quedamos así. Sabemos por experiencia que Jason cuando rinde los
exámenes estar solo.
—Sí
—asintió Logan, mientras buscaba más temas en su cabeza para continuar con la
reunión.
—Lo
llamo, le digo que estoy cerca y pasamos un rato juntos, eso debería
despistarlo sobre cualquier otro evento que se pudiera estar imaginando.
—Ok,
entonces yo lo invito al bar por unas cervezas con los amigos, y allí nos
encontramos todos. Luego te envío la dirección exacta.
—Bien, ¿los
invitados ya confirmaron? ¿Bebidas y comida?
—Todo
arreglado, los amigos somos los de siempre y algunos compañeros de clase, la
comida y las bebidas son libres del bar, ya hicimos un fondo común, si al final
de fiesta hay diferencia corre por mi cuenta…
—Nuestra
cuenta —interrumpió Claire
—De
ninguna manera, fue mi idea —rebatió Logan
—Es mi
hermano…
—Y el mío,
bueno casi… —dijo guiñando un ojo y el piso tembló bajo las suelas de las botas
de Claire.
A Logan
quedó haciéndole ruido la palabra “nuestra”, qué bella sonaba en sus labios.
Terminaron
de arreglar algunos detalles mínimos, y al retirarse, Logan le ayudó a
colocarse el abrigo. El tiempo fuera se adivinaba más frío y ventoso que cuando
ingresaron a la pastelería casi tres horas antes.
Él se
acercó desde atrás para colocarle el abrigo y su perfume lo envolvió, una mezcla
de rosas y flores blancas, suave y delicado como su dueña, pero que sabía no
podría olvidar jamás.
Ella
acomodó su pelo y al hacerlo, parte de su níveo cuello quedó al descubierto,
todas las buenas intenciones de Logan de no dar un paso más con Claire cayeron
en picada, su piel era un magneto para su boca, necesitaba tocarla, besarla,
saborearla, hasta fundirse en esa piel que latía descontrolada, apenas a unos
centímetros de su alcance, tan cercana que lo volvía loco, y tan lejana que le
hacía perder la cabeza.
Claire se
arrebujó bajo el abrigo y se estiró para tomar su bolso. Logan dio un paso
atrás antes de perder la poca compostura que le quedaba.
Con una
mano en su espalda la guio hasta la puerta de salida.
Claire
creyó desfallecer cuando lo sintió tan cerca en su espalda, tan caballero todo
él que se parecía a los protagonistas de los libros que solía leer, y ese
momento mágico donde los mundos de fantasía chocan con la realidad, alteró los
latidos de su corazón.
Su mano
en la espalda a pesar de las capas de tela que lo separaban injustamente de su
piel, parecía calentarse más a cada instante que pasaba. Eso o era su
imaginación que le estaba jugando una muy mala pasada.
—¿Viniste
en auto? ¿te alcanzo a algún lugar? —preguntó en todo plan cortés mientras
suplicaba a todos los cielos que dijera que sí.
—No hace
falta, no te preocupes, mi auto quedó en Londres, vine en taxi y me voy igual
—dijo todo lo resuelta que pudo con la tormenta de emociones que luchaban en su
interior.
—¿Estás
segura? —preguntó otra vez, mirándola directo a los ojos.
—S-sí, sí
seguro —reafirmó. No confiaba en ella misma si lo tenía más cerca, por más
tiempo.
Logan
silbó y un taxi pareció materializarse en la esquina. Abrió la puerta y cuando
Claire estaba por ingresar al automóvil, la tomó de manera suave y con firmeza
del codo, bajó su boca lo suficiente para que quedara a la altura de su oreja.
—Nos
vemos pronto Claire —susurró a su lado, haciendo temblar sus rodillas de manera
que solo la tela y el cuero hacían que él, no las escuchara. Y acto seguido
como con el susurro de esa voz aterciopela, sexy y salvaje no era suficiente,
dejó un beso fugaz en la comisura de sus labios que le quitó el poco aire que
conservaba en sus pulmones.
Sacudió
un poco su cabello a ver si con eso aclaraba las ideas, e ingresó veloz en el
auto que fungía más de escudo protector que de taxi.
Antes de
cerrar la puerta alzó la vista y su mirada de color avellana se perdió en ese
mar celeste de aguas bravas que eran los ojos de Logan.
El auto
avanzó sin rumbo fijo unos minutos hasta que Claire indicó el camino a seguir.
Estaba abrumada y aturdida por partes iguales. Nunca un beso tan pequeño y mal
ubicado, había causado tantas emociones en ella.
Tenía
toda una semana por delante para ordenar sus ideas o la fiesta de Jason sería
una pesadilla.
Llegó a
casa de su mamá media hora más tarde. Se cambió de ropa por un pijama cómodo y
se metió en la cama tan rápido como pudo. Necesitaba descansar, y dejar de
pensar en manos cálidas y ojos claros, dormir era un grandioso plan, lástima
que Morfeo parecía estar en huelga, porque por su cama no estaba pasando. Ya
fuera mirando la inmaculada blancura del cielorraso o apretando los ojos para
que no se abrieran, lo único que lograba era verlo… a él, escucharlo… a él,
sentirlo… a él. Y eso que apenas fue un apretón de manos al saludarse, pero no
podía quitar de su mente con imaginación voraz, la calidez de su piel, y tan
solo ese mínimo toque la hacía anhelar mucho más.
La
madrugada por fin llegó y en algún momento el sueño la atrapó.
&&&
New
Haven
El viaje
de vuelta a casa, fue incluso más tortuoso que el de ida, toda la ansiedad por
conocerla dio paso a una gran pregunta ¿Cómo carajo iba a manejar la situación
con Jason?
Eran
amigos, casi hermanos por elección, pero la hermana de uno, es la hermana de
uno, y bien lo sabía él que tenía cuatro.
También
tenía claro qué pensaba Jason de su relación con el sexo opuesto: era simple y
concreto, no tenía novia, él tenía citas. Nunca a ciegas, eso no era para él, jamás
le hicieron falta y no le gustaban las sorpresas en esas cuestiones de la vida.
Se rio
solo mientras conducía, cuando cayó en la cuenta que su encuentro con Claire,
fue una cita a ciegas a toda regla, al menos de manera técnica.
Porque el
resto de la tarde, su compañía le resultó tan agradable, la conversación tan
fluida que sentía que la conocía desde siempre. Y no era por el hecho que
supiera muchas cosas de ella, Jason era muy pero muy escueto al hablar de su
hermana. Era algo más allá de cualquier explicación racional que quisiera
darle.
Primero
tendría que averiguar qué le pasaba con ella y luego vería cómo lo resolvería.
Cuando
llegó a su departamento, pidió comida china para ambos y puso sus asuntos en
orden para comenzar la semana. Jason solo salió de su cuarto para comer y
volvió a encerrarse a preparar el último examen de su carrera.
Estaba
por acostarse cuando el teléfono sonó con la melodía de un wpps entrante de Claire:
C: “Hola!
Llegaste bien?”
L: “Hola. Sí hace un rato. Y
tú?”
C: “Un
poco antes…”
L: “jaja qué graciosa!”
C: “Siempre”
L: “Gracias”
C: “Por qué?”
L: “Por una hermosa tarde”
C: “De nada ;) también pasé
una linda tarde“
L: “Me alegro”
C: “Yo también :p “
L: “Qué haces?”
C: “Escucho música ya me voy
a dormir”
L: “Sí ya es tarde, que
descanses.”
C: “Lo mismo para ti”
Pasaron un par de minutos
donde los dos estaban conectados, pero ninguno escribía, entonces Logan dio el
último paso:
L: “Un beso”
Todas las terminales
nerviosas del cuerpo de Claire se tensaron al revivir el beso de esa tarde. Con
manos temblorosas respondió:
C: “Otro para ti”
Y al instante silenció el
teléfono.
La
medianoche encontró a Logan en su cama, fantaseando despierto con la mujer que
había conocido esa tarde. Una necesidad visceral de verla se apoderó de pecho,
faltaban seis días, y ya sabía que serían eternos.
Casi sin
querer llegó el viernes, Jason rindió su examen y Claire apareció de la nada,
llevándolo a cenar juntos, a modo de festejo interno antes de la graduación
oficial que sería en el campus en dos semanas. Le llevó una torta que
compartieron en el restaurante donde comieron y brindaron, donde Claire le dijo
que a la mañana siguiente volvía a New York con su madre y que se volverían a
ver para la ceremonia de colación.
Cuando
conoció a Logan en la pastelería, su saludo tan formal “Encantado de concoerte”
le hizo recordar de forma inmediata a una canción de los Rolling Stones que amaba:
Symphaty for the devil.
…♪♪ Pleased to meet you. Hope you
guess my name
But what's puzzling you. Is the nature of my game ♪♪…[1]
Por supuesto fue cuestión de
dos minutos para que fuera el tono de llamada de Logan a partir de ese momento.
Y que esa canción sonara
mientras su hermano estaba sentado frente a ella cenando hizo saltar sus
niveles de adrenalina.
En un momento que Jason se
ausentó de la mesa, revolvió la cartera hasta dar con el indiscreto aparato y
encontró un mensaje de Logan:
L: “Hola! Cómo va la cena?
Sospecha algo?”
C: “Hola. Todo perfecto cree
que mañana me vuelvo a NY. No sospecha nada.“
L: “De nada?”
Él sabía que se estaba
pasando con sus dobles mensajes, pero necesitaba saber si todo lo que hablaron
por wpps cada noche, desde el domingo anterior, tenía el mismo sentido para
ella que para él.
C: “De nada ;) “
Vio que Jason se acercaba y
guardó el teléfono de inmediato.
—¿Todo bien? —preguntó Jason
—Sí… solo chequeando, pero
ya terminé y ahora estoy contigo otra vez, mi hermano preferido en el mundo
entero.
—Tu único hermano querrás
decir pecosa —dijo con una sonrisa torcida que lo hacía más adorable si se
podía
—Eso también.
La cena terminó poco rato
más tarde, Claire llevó a su hermano a la puerta de su departamento, sabía que
estaba Logan y por eso Jason no la invitaría a pasar y se le hizo un nudo en el
estómago. Quería verlo, necesitaba verlo. ¿Pensaría Logan de igual modo?
Después de prometerle a
Jason que le avisaría cuando llegara a su hotel, se despidió y se puso en
marcha.
No vio la figura en
penumbras que la miraba desde la ventana del tercer piso.
&&&
Cask
Republic. Sábado 6PM
Los
amigos y compañeros fueron invitados a las 5.30PM por eso cuando media hora más
tarde Logan llegó con Jason, todos estaban allí.
Todos
menos Claire.
Jason fue
abrazado y felicitado por todos, mientras Logan miraba con insana insistencia
la puerta de entrada al Pub. Habían ocupado buena parte del local, entre la
barra y algunas mesas con bancos altos.
Las mesas
de pool también estaban tomadas por ellos, no era una fiesta privada pero poco
faltaba.
Cerca de
las 7 y como si las aguas del Mar Rojo se hubieron abierto otra vez, un grupo
de gente se separó y Logan vio a la dueña de sus sueños, avanzar con paso
decidido desde la puerta de entrada hasta donde estaba él con Jason.
Se quedó
sin aire. Con la mirada anclada en sus ojos brillantes y su amplia sonrisa.
Jason notó que su amigo estaba perdido en algo o alguien, cuando le habló y
Logan no fue capaz de responderle, buscó el motivo de su turbación y allí la vio.
Contra todo pronóstico, al menos del suyo propio, una de las mujeres de su vida
que amaba con todo su corazón.
Fue sumar
dos más dos para ver lo que pasaba entre ellos, a solo minutos de estar en el
mismo lugar, el magnetismo de uno por el otro era palpable, pero los ojos de
ambos hablaban de mucho más que solo atracción.
La noche
pasó tranquila, entre cervezas, hamburguesas y platos varios que desfilaron sin
descanso en medio de toda la diversión.
En un
momento que Claire estaba jugando con las chicas al pool, Jason llevó a un
rincón apartado a Logan.
—¿Y? vas
a darme el segundo motivo por el cual mi hermanita pequeña está hoy aquí —dijo
todo serio sin despegar la mirada de la de su mejor amigo, que lejos de
intimidarse con su actuación, estaba de lo más relajado.
—Voy a
darte las dos —respondió apoyando su mano en el hombro de Jason—, la primera,
es cierto siempre fue un desafío conocer a tu hermana y la fiesta sorpresa me
daba la excusa perfecta. Hasta que la encontré y la conocí. Y me di cuenta por
qué la protegías como lo hacías. Hablamos por horas, de todo y ninguna mujer me
ha cautivado como ella.
Jason lo
miraba emocionado reconociendo los sentimientos que Logan le mostraba.
—En mi
vida me pasó algo semejante.
—Lo sé…
los Jennings tenemos ese efecto en la gente —dijo muerto de risa— bienvenido…
¿cuñado?
—Espero…
—¿Claire
no lo sabe? Me estás jodiendo que me lo dijiste a mí primero…
—No
podría ir a tu espalda, pero pierde cuidado que ya me pongo en la tarea de
avisarle.
Logan
buscó su chaqueta, el bolso y la cartera de Claire de la mesa que compartían y
siguió de largo hasta donde ella estaba.
Claire
esperaba de pie al lado de la mesa con el taco en la mano, concentrada en las
bolas de colores cuando sintió a Logan hablarle desde atrás. Estaba segura que
estaba a tan solo milímetros de distancia de su cuerpo, podía sentir el aroma
de su piel, y su tibio respirar al hablarle muy cerca de su oído.
—Nos
vamos —susurró con voz ronca y ojos oscuros.
—Pero…
Jason… —intentó armar una oración, pero sus palabras se perdieron en alguna
parte, por el momento inalcanzable.
—Nos
vamos —repitió a la vez que la giraba y bajaba su cabeza para que sus labios
quedaran frente a frente separados por menos que una capa de aire— por favor.
Sus
palabras y el tono en que las dijo, destrozaron las pocas barreras que todavía
estaban en pie.
Estiró el
brazo hacia atrás en un movimiento mecánico, y dejó caer el taco sobre la
gamuza verde.
Logan
tomó su mano y la guio a la salida esquivando a todo y a todos los que se
atravesaban en su camino.
El pub
tenía una especie de hall apenas atravesando el umbral de la puerta, y ese hall
ahora desierto era el que daba acceso al salón.
Logan se detuvo
de repente y giró sobre sus talones, haciendo con ese movimiento que Claire
aterrizara directamente a sus brazos. Soltó su mano y la abrazó por dentro de
su abrigo, envolviéndola, acercándola a él todo cuanto podía, pegándola a su
cuerpo.
Rozó con
sus labios el contorno de su rostro, respiró de su aire, haciendo círculos con
su nariz en el femenino rostro y en un susurro que apenas podía escuchar
incluso con lo cerca que estaban uno del otro le dijo:
—No puedo
esperar más…
—Yo
tampoco —respondió en medio de un suspiro que terminó de volar por los aires
cualquier restricción que tuviera en ese momento.
Apretó su
abrazo y se fundió en esa boca como el más hambriento de los hombres.
Claire
sentía que no podía respirar, y no le importaba, lo único que deseaba era estar
fundida a él desde ese momento y para siempre.
Logan se
separó muy despacio, y abrió los ojos, la miró con una intensidad que sintió su
alma temblar.
—Claire
—la llamó muy bajito.
—Logan
—dijo mimosa.
—Tengo
mucho para decirte, pero voy a comenzar con esto —besó sus labios en un gesto
fugaz.
—Escucho
—inspiró profundo para calmar, aunque sea un poco los latidos de su corazón
—Hace un
tiempo atrás escuché una canción y me dije que algún día encontraría a la mujer
a la que quisiera decirle todo eso, y esa mujer eres tú: voy a amarte como si
fuera perderte. Voy a abrazarte como si estuviera diciendo adiós. Donde quiera
que estemos, no daré por hecho que estarás aquí mañana, porque nunca sabemos
cuándo se nos agotará el tiempo, así que voy a amarte como si fuera a perderte.
En un abrir y cerrar de ojos, en solo un murmullo podría perderlo todo y la
verdad es que nunca se sabe, así que te besaré más tiempo cariño, cada vez que
tenga la oportunidad, sacaré el mayor provecho posible a los minutos y te amaré
sin arrepentimientos.[2] Por el resto de mi vida
—Y yo de
la mía…
FIN
[1]Encantado de conocerte. Espero que adivines mi nombre / Pero lo que te
intriga. Es la naturaleza de mi juego
[2] Letra parcial de la canción Like I
am gonna loose you de Meghan Trainor y John Legend.
Encontrarás los demás relatos que forman parte de esta Antología Cita a Ciegas en